Por Diego Martín Velázquez Caballero
La visión del Intermarium, la antiquísima idea de una federación de países entre los mares Báltico, Negro y Adriático, se ha planteado como una de las soluciones históricas a la vulnerabilidad de Europa del Este; sin embargo, esta región históricamente ha sido un epicentro de conflictos que se remontan a siglos. El problema fundamental del Intermarium es que nunca ha logrado una cohesión verdadera. Históricamente, cada país de la región ha priorizado sus propios intereses frente a una amenaza común, ya sea el imperialismo ruso, el otomano o el alemán. Las cicatrices de las divisiones étnicas, religiosas y territoriales son profundas.
Sólo con el final de la Guerra Fría, Europa del Este ha logrado una existencia autónoma y consensuada frente a las hegemonías que le amenazan. Atlantismo y el modelo de Zbigniew Brzezinski, con su concepto de “candado al corazón del Heartland“, se convirtieron en la estrategia de Estados Unidos para contener a Rusia. Este candado se construyó sobre la OTAN y la presencia militar estadounidense en Europa. Los resultados de la cumbre entre Rusia y Estados Unidos en Alaska, permiten afirmar que Donald Trump, con papel de Muñeca Rusa, ha puesto en entredicho el aislamiento ruso. El cuestionamiento trumpista al financiamiento de la OTAN y su ambigüedad respecto a la defensa colectiva occidental, estaban fragmentando el candado que mantiene a Europa del Este segura; ahora, después de la reunión con Vladimir Putin, el fracaso del Atlantismo puede darse por hecho. El oso ruso está suelto y puede avanzar donde se lo proponga.
Esto tiene consecuencias directas. Los países del Intermarium, que dependen del respaldo de Norteamérica para resistir la presión rusa, se sienten vulnerables. La empatía de Trump hacia Rusia, podría incentivar a Vladimir Putin a actuar con mayor audacia, sabiendo que el garante de la seguridad regional podría no intervenir. El riesgo no es solo una invasión a otros países de Europa del Este, sino también la intensificación de la guerra híbrida rusa (ciberataques, desinformación) para desestabilizar a sus vecinos. La falta de cohesión interna del Intermarium, combinada con un Estados Unidos menos comprometido, crea el caldo de cultivo perfecto para una nueva ronda de conflictos.
En este contexto, las antiguas heridas de Europa del Este podrían reabrirse. Las tesis de pensadores como Vivianne Forrester, aunque controvertidas, evidencian cómo las ideas geopolíticas, incluso las más especulativas, pueden incendiar el espacio hasta volverlo un infierno como ocurrió con el fuego del antisemitismo y otras formas de nacionalismo excluyente.
ÚNETE AL CANAL WHATSAPP: PAGOS BIENESTAR







