Por Diego Martín Velázquez Caballero
¿Ahora sí? Al parecer el impulsivo Donald Trump parece decidido a invadir México para detener no sólo el narcotráfico sino la caída de su posicionamiento electoral frente a la opinión pública estadounidense.
Sin embargo, su idea ha sido retomada por la narrativa morenista para cohesionar al país y generar el histórico nacionalismo mexicano antiyanqui.
En el vertiginoso escenario de la política binacional, la aparente amenaza de una invasión militar de México, esbozada por el impulsivo Donald Trump, ha cobrado una doble vida.
Es complicado para todas partes, sobre todo, para la sociedad de ambos países; el consumo de drogas sigue creciendo indiscriminadamente en Norteamérica al mismo tiempo que la violencia en México.
Ningún gobierno parece tomar en serio las externalidades del fenómeno droga.
La relación entre México y Estados Unidos tiene que replantearse desde la geopolítica del Modelo Brzezinski, ¡Por supuesto que Estados Unidos necesita un Japón abajo del Río Bravo! México no puede seguir siendo el laboratorio de la violencia para Norteamérica y, tampoco, el purgatorio del sueño americano.
Si México cae, también caen los Estados Unidos; México es un flanco enorme para destruir y causar las peores tragedias en el Imperio Yanqui, ahí están las prospectivas científicas de Friedman, Fukuyama y Zakaria. ¿Los habrán leído Mister Carrot y su coadyuvante secretario Pretty Fly Blondie?
El proyecto MAGA cada día cae en el absurdo y parece pretender lo contrario a la hegemonía y fortalecimiento ¿Se ha mexicanizado Donald Trump? Estados Unidos tiene toda la capacidad, energía y fuerza para acabar con el fenómeno droga; desde la condición del consumo y la producción de enervantes, al menos, regularlo en una forma sensata.
Sin embargo, el pentagonismo excesivo necesita que México sea la Sicilia Norteamericana y la Caja Chica del Narcoimperio.
¿Puede controlar Trump el pentagonismo estadounidense? Parece que no.
Las incursiones irresponsables en Latinoamérica sólo han significado para Estados Unidos un mayor nivel de emigración y narcotráfico, si el trumpismo actúa equivocadamente sólo terminará por complicar exponencialmente una vecindad que se torna virulenta y conflictiva.
La idea de Norteamérica es irreversible en la visión geopolítica inmediata (2080), la duda consiste en si Estados Unidos desea ser el protagonista del nuevo bloque para restituir la cultura occidental, o bien, observará el desmantelamiento de la Unión Americana en las nueve naciones que fácilmente sucumbirán ante la cultura asiática china o musulmana.
¿Hasta cuándo gobernará en serio el trumpismo?







