Por Diego Martín Velázquez Caballero
Las universidades públicas en México se dirigen un conflicto social profundo debido a la brecha generacional entre métodos de elección bizantinos y el radicalismo de los movimientos progresistas y anarquistas que distinguen a las nuevas generaciones. La necesidad de modificar los sistemas electorales ponderados e indirectos, incluso aristocráticonobiliarios, en algunas universidades públicas de México se vuelve imperativa.
En este contexto, las diferentes contiendas por las rectorías universitarias se han revelado como un drama que evoca las páginas de la historia y de la literatura mexicana. La situación genera que individuos idealistas –incluso bien intencionados- se vean arrastrados por las corrientes de una pasión política que no les son propias –como César Rubio de Usigli o Aguirre en Luis Guzmán- y terminan convirtiéndose en peones del ajedrez perverso. Muchas elecciones universitarias sólo son vehículo para grupos de poder enquistados en las capillas burocráticas, que no buscan un cambio real sino mantener su influencia y control mediante redes de corrupción inmensas.
La lucha de los idealistas del progresismo contemporáneo se erige como un testimonio contra la ceguera y la traición en un sistema donde el autoritarismo y la simulación son la norma. Las universidades públicas se ven atrapadas en un nudo de control feudal que parece inamovible, una fortaleza inexpugnable para los ideales de la democracia.
La izquierda académica y estudiantil también se ve cuestionada, ya que a pesar de criticar a las autoridades centrales, termina por conformarse con prebendas y posiciones de poder. Las tradicionales huelgas universitarias, aunque inician con una gran movilización estudiantil, terminan siendo descabezadas y cooptadas.
La necesidad de reformar los sistemas electorales universitarios es clara. Algunas opciones podrían ser.
- Elecciones abiertas: Implementar elecciones abiertas y transparentes para la designación de rectores, permitiendo la participación de todos los miembros de la comunidad universitaria.
- Segunda vuelta electoral: Establecer una segunda vuelta electoral para garantizar que el rector sea elegido con el apoyo mayoritario de la comunidad universitaria.
- Designación de rectores: Considerar la designación de rectores desde la administración federal o estatal, o mediante la intervención de patronatos o consejos directivos, como se hace en algunas universidades privadas.
- Renovación genuina: Fomentar la renovación genuina en las universidades públicas, promoviendo la meritocracia y la disidencia.
Solo a través de estas reformas se podrá lograr un cambio significativo en las universidades públicas de México, permitiendo que estas instituciones sean verdaderamente democráticas y representativas de la comunidad universitaria. Ampliar la brecha de la representación y la legitimidad en las universidades públicas sólo termina por germinar actores radicales que detonan cambios inesperados.
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