Diego Martín Velázquez Caballero
Que casi el 100% de la producción de un producto agrícola tan básico como el tomate se destine a la exportación a un solo país constituye la prueba absoluta de la profunda integración asimétrica y colonial que México guarda con respecto del Imperio Yanqui.
La preocupación de los grandes terratenientes por los aranceles trumpistas, es legítima desde su perspectiva empresarial; sin embargo, ¿deberían pensar en el consumo interno? Es decir, ¿podrían ser bondadosos los empresarios y terratenientes del tomate en nuestro país para que la gente pudiera acceder a este producto agrícola sin la variación radical que presenta en el mercado? Lo mismo ocurre con productos que van desde el cilantro hasta los limones en la variedad de la folklórica gastronomía nacional.
Es inverosímil el humanismo de los empresarios y terratenientes en nuestro país; ¡ni que fueran japoneses para sentirse orgullos de la situación! La absorción de Estados Unidos hacia el tomate mexicano resulta más que paradójica; además, porque ya casi no quedan campesinos en México puesto que todos se van a sembrar tomates, pero ¡en Estados Unidos! Esto señala la forma en que la gravitación económica estadounidense no solo atrae a nuestra fuerza de trabajo, sino que también desarticula las cadenas productivas internas.
La producción de tomate en México, durante la época neoliberal, se diseñó a gran escala para la exportación y focalización en mercados específicos de Norteamérica, con estándares y precios que a menudo no se alinean con la capacidad de consumo de la población mexicana en general, o que no ofrecen las mismas ganancias que el mercado externo.
El caso del tomate muestra la frustración y el sentido de desesperanza que tiene el grueso de la población frente a su clase gobernante y económica. Parece que en México todo lo soluciona Estados Unidos, empezando por el tomate. Cualquier proyecto gubernamental, política pública o proyecto de país, simplemente es inútil frente al inmenso poder de la Unión Americana.
¿¡Ha caído el imperialismo norteamericano!? Pregúntenles a los mexicanos.

Millones de mexicanos, especialmente de zonas rurales y con pocas oportunidades, ven en la migración a Estados Unidos la única vía tangible de ascenso socioeconómico.
La remesa se convierte en el motor de la economía local, supliendo las carencias que las políticas públicas nacionales no logran resolver, o simplemente no alcanzan a mitigar.
En este contexto, la escuela, el comercio local o el trabajo en el campo parecen opciones insuficientes o directamente inútiles frente al poder adquisitivo del dólar.
Esto genera una dependencia estructural que es palpable y comprensible a nivel individual y comunitario.
El ejemplo del tomate es otra manifestación de esta misma dependencia.
Las acciones de la clase gobernante, neoliberal o whoever, incrementan la frustración.
¿Cómo sería la realidad de Zacatecas si Andrés Bermúdez Viramontes –el rey del tomate- hubiera sido gobernador? ¿Quién hizo más bien por el estado: el rey del tomate o los Monreal? Pareciera que a México lo ha gobernado puro Monreal desde tiempos inmemoriales, como en las novelas de Bruno Traven.
¿Qué pensaría el rey del Tomate de los empresarios terratenientes que no quieren vender barato sus tomates a los mexicanos en México, aunque en volumen también acabarían con la producción?
Parece imposible reducir la vulnerabilidad de México frente a Estados Unidos, la izquierda morenista ni siquiera comprende la debilidad estructural del país frente a los BRICS y tampoco escucha.
Los noroñas y monreales siguen siendo la única respuesta.
La dependencia excesiva de un solo factor externo (las remesas, un solo mercado de exportación) hace a México increíblemente vulnerable a las fluctuaciones económicas y políticas de Estados Unidos.
Si mañana las leyes migratorias se endurecen aún más, o si las remesas disminuyen drásticamente, ¿qué va a pasar con el país? La necesidad de políticas públicas efectivas es más que urgente; pero, lo indispensable, radica en destruir la corrupción gobernante de los feudos en México.
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