Por Diego Martín Velázquez Caballero
La situación en el Medio Oriente ha generado un escenario inesperado para México, permitiendo salvaguardar al país del conflicto con Donald Trump. Los conflictos en el Medio Oriente revelan que el problema de Estados Unidos no es México, sino la falta de guerra. Los conflictos con México son importantes, pero menos redituables que los conflictos con los países árabes. Esto sugiere que la política exterior de Estados Unidos está impulsada por intereses estratégicos y económicos. La tragedia de la guerra salva a México de ser el centro de atención de Trump.
En este contexto, México enfrenta un desafío importante: aprovechar esta pausa para organizar sus problemas internos y fortalecer la economía, mientras mantiene una política exterior prudente y estratégica. La historia ha demostrado que México puede beneficiarse de situaciones complejas, pero también enfrenta riesgos significativos si no se gestionan adecuadamente.
No obstante el riesgo de la energía nuclear en los conflictos, los ataques a Irán plantearon inmediatamente la subida en el precio del petróleo, una condición que ofrece recursos al gobierno mexicano para atender sus problemas. La industria automotriz en México se mantiene ambigua respecto de la transformación energética. Sin embargo, surge la pregunta respecto de la capacidad actual del gobierno para aprovechar esta oportunidad y resolver algunos de sus desafíos. La oposición mexicana queda reducida a la expectativa de que Trump vuelva a pensar en los beneficios indirectos del aparato productivo estadounidense a la economía informal mexicana; mientras tanto, Morena está satisfecha del nuevo compromiso de Trump para apoyar la guerra en el Medio Oriente.
La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos, y cómo México puede aprovechar esta oportunidad para impulsar su desarrollo económico y político. La respuesta dependerá de la capacidad del gobierno mexicano para asociarse a los Estados Unidos de una manera más abierta y directa. Como en el caso de Vicente Fox, las circunstancias externas vienen a señalar que la enchilada no está podrida.
La atención del electorado norteamericano se centra ahora en los problemas con el Mundo Árabe, lo que podría ser una forma de beneficiar al partido demócrata y a los simpatizantes de los grupos manifestantes progresistas.
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